domingo, 24 de mayo de 2015

MI EXPERIENCIA CON LA TSAMPA [SAMPA] HISTORIA

Sampa: alimento no perecedero para el Fin del Mundo


Tsampa es un alimento básico del tibetano, particularmente prominente en la parte central del país. Se trata de harina tostada al fuego, generalmente harina de cebada  y a veces harina de trigo  o harina de arroz . Se los suele mezclar con el té y mantequilla salada.  Digamos que esta es la definición, la receta más antigua, que está compuesta de menos ingredientes.
La palabra Sampas es de origen sánscrito, significa 1) relámpago y 2) cocinar u hornear completamente.
El Tsampa es una receta originaria del Tíbet,  bolitas de granos y cereales tostados y molidos con miel, altamente energéticas y súper alimenticias.
En preparación de lo que pueda suceder en los próximos años, una de las necesidades más importantes es el alimento. Éste debe ocupar el menor espacio, poderse preservar el mayor tiempo posible y aportar el mayor número de nutrientes y energía posible.

ELABORACION
En noviembre del 2010 encontré, la receta de la tsampa (o sampa), me llamo la atención, por sus componentes y dadas las circunstancias criticas de nuestros tiempos, compartí esta información con mi amiga Sara, lo analizamos y en febrero del  2011 iniciamos la aventura para la elaboración.

Los ingredientes requeridos para la elaboración de la Sampa son 9:

1-Frijoles rojos
2-Garbanzos
3-Lentejas
4-Maíz seco
5- Cacahuate (Maní Natural)
6- Trigo
7- Plátano verde deshidratado
8- Frijol de Soya

9- Miel pura

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Al buscar un poco en ciertos sitios por internet, nos encontramos con variaciones en la receta, se podía intercambiar el frijol de  soya por quinoa o por amaranto
Y tal cual, fue una aventura para solo encontrar los ingredientes indicados en esta receta.  Tuvimos problemas con varios de los ingredientes, así que decidimos variar un poco.
Buscamos los frijoles rojos y no los encontramos, algunos vendedores nos decían que solo en ciertas temporadas había, así que decidimos usar FRIJOL PERUANO.
En México es muy popular el maíz palomero y el maíz pozolero, aunque nos tardamos un poco encontramos el MAIZ SECO por fin.
En marzo ocurrió el desastre en Fukushima Japón, y por esa razón, decidimos conseguir el plátano deshidratado (crujiente) industrializado, dado que si lo elaborábamos en una deshidratadora al aire libre, habría riesgos de radiación excesiva.
Cuando supimos que podíamos intercambiar la soya por quinoa o amaranto, elegimos este último, ya que es muy fácil de conseguir.
Al tratar de conseguir la miel pura, como no la conocíamos, nos dimos a la tarea de comprarla en varios sitios, y el resultado fue que, en una de las tiendas nos vendieron miel falsa, y aun así la utilizamos, porque el aprendizaje fue valioso para el futuro.
LOS INGREDIENTES QUE UTILIZAMOS ESTA PRIMERA VEZ FUERON
1.-FRIJOL PERUANO 1 kilo
2.-GARBANZOS 1 kilo
3.-LENTEJAS 1 kilo
4.-MAIZ SECO 1 kilo
5.-CACAHUATE 1 kilo
6.-TRIGO 1 kilo
7.-PLATANO DESHIDRATADO INDUSTRIALIZADO 1 kilo
8.-AMARANTO 1 kilo
9.-MIEL PURA 3 litros y medio


Compramos nuestro molino manual, para instalarlo y comenzar.
Durante todas las horas y los días en que nos dedicamos a su preparación, hicimos el acuerdo de escuchar mantras budistas, bajhans hindúes y música sagrada, porque queríamos darle ritualidad e impregnar las semillas con  vibraciones elevadas.
Lo siguiente fue tostar y moler, dado que no teníamos mucho tiempo, prácticamente en horas libres todo el mes de marzo del 2011, nos dedicamos a tostar y moler cada kilo de ingredientes. Como cada semilla varia en tamaño y dureza, algunas semillas las tostamos primero y otras las molimos primero, de hecho ya no recuerdo el orden, pero lo más difícil fue el garbanzo, lo molimos 3 veces, para tostarlo al final.
Cuando terminamos este proceso, el resultado fue un recipiente grande con aproximadamente 8 kilos de harina mezclada, ya casi terminaba marzo y fue otra semana más para elaborar las bolitas.  Se menciona que dichas bolitas deben ser como una pelota de ping pong, nos la imaginamos y los tamaños variaron mucho, pesando entre 25 y 35 gramos, en esta ocasión elaboramos en más de 3 días 540 bolitas, aproximadamente. [Cabe aclarar que mi amiga Sara encontró por internet, que el peso ideal de una bola de sampa equivalente a una comida debía ser de 50 gramos y por lo tanto el tamaño es más grande, como una pelota de golf más o menos]
Las repartimos entre ella y yo, aproximadamente 270 bolitas pequeñas (entre 25 y 35 gramos) cada quien.  Ella decidió guardarlas y yo comencé a probarlas.
Alguna de las semillas no fue tostada adecuadamente, porque el sabor a “crudo” persistió en las bolitas.
Por mi parte, comencé a comer sampa, cenaba una bolita cada noche a partir de abril, mi idea era adaptarme para cuando llegase el momento (si se daba) de la escases de alimentos.

RESULTADOS
ELABORACION
Sugiero seguir los siguientes pasos para un mejor resultado, tomando en cuenta que deben utilizarse cantidades pequeñas de cada ingrediente, de 150 a 250 gramos
1.-Tostar todas las semillas primero, excepto el plátano, que puede molerse primero y tostar después.
2.-Moler y hacer una harina no tan fina.
3.-Mezclar todas las harinas.
4.-Tostar ligeramente de nuevo toda la mezcla de harinas.
5.-Si se prefiere  se puede moler más finamente la mezcla.
6.-Verter en una charola grande 1 capa de harina y 1 capa de “hilos” de miel, hasta completar de 5 a 7 capas para que la masa sea homogénea.
7.-Tomar fragmentos de la masa y hacer las bolitas.
8.-Dejar las bolitas reposar varios días a la sombra para que sequen, de preferencia en charolas donde puedan estar separadas unas de otras, protegidas de insectos.
9.-Almacenar en frascos de vidrio o de plástico, con una buena tapa hermética.

CONSUMO
Mi digestión mejoro (muchos años mi dieta era pésima, comida rápida y mi aparato digestivo fue afectado, al grado de ser intolerante a muchos alimentos, so pena de sufrir congestion aguda)
Mi cuerpo se sintió con más energía, mi nutrición mejoro.
Ocasionalmente como sampa en lugar de comida, al principio me quedaba con hambre, así que me comía dos bolas pequeñas.
Rudy, el esposo de mi amiga Sara padece gastritis (tomaba 3 medicamentos para ese padecimiento) y viendo los resultados en mi, comenzó a comer sampa en el desayuno, al paso del tiempo, dejo de tomar 2 de los 3 medicamentos, su digestión mejoro y ya puede comer mucha más variedad de comida, sin tener consecuencias desastrosas.
Mi amiga Sara, que padece trastornos de la vesícula biliar (le dan agudos dolores abdominales) comenzó a ingerir la sampa y sus síntomas disminuyeron.
Cada uno por su lado empezó a darle “publicidad” a la sampa, pero había muy poco interés en nuestras amistades, regalábamos bolitas, así  amigas más cercanas se interesaron poco a poco.
Con la experiencia adquirida, decidimos elaborar sampa “rápida”  (terminando en horas) moliendo y tostando solo 150 gramos de cada ingrediente y teniendo miel suficiente para que no nos hiciera falta, ya que es el único ingrediente que varía en cantidad utilizada a la hora de hacer las bolas.
El 15 octubre del 2011, nos juntamos 7 personas, con 3 molinos y 1 kilo de cada ingrediente solido y miel suficiente, fue la primera vez que la elaboración fue en equipo mayor a dos personas, dada nuestra experiencia nos tardamos 7 horas, hasta terminar.
El 29 del mismo mes, nos invitaron a dar un curso sobre sampa a un grupo de aproximadamente 50 personas, mi amiga Sara no pudo asistir, fui yo sola y fue una experiencia intensa, ya que en ese mismo día se dieron varios temas: deshidratación de frutas y verduras, conserva en salmuera y elaboración de mermeladas sin azúcar.
En noviembre Lupita (una amiga) pidió a Sara que le ayudara con la preparación de la sampa, así que fue a su casa y en horas terminaron.
Poco a poco, gente que va probando los beneficios de la sampa, nos  ha solicitado a mi amiga o a mí, que les demos un curso, recomendaciones para la elaboración rápida, etc. Y a la fecha seguimos dando cursos gratuitos de cómo elaborar sampa, cada una por separado o juntas.
 
REACCIONES Y COMENTARIOS DE LA GENTE
Los meses que hemos compartido este alimento, además de la manera de prepararlo, la gente ha tenido diversas reacciones respecto a la sampa y voy a compartir algunas de ellas.
TEO (un amigo colombiano) me dijo que el elabora en su casa su propia sampa, pero usa su propia receta, me comento que utiliza garbanzo, amaranto, avena, lenteja, haba seca, plátano deshidratado, entre otros ingredientes, que su abuela hizo una receta diferente a la que se dio en el curso.
IRMA  me dijo que ella prefiere usar molino eléctrico, para ahorrar tiempo y prefiere no usar miel de abeja, solo consumir las harinas aderezando sus alimentos.
LOURDES  sugirió a los asistentes a comprar miel de distribuidores campesinos de Chiapas, que, según ella, es  la de  mejor calidad en México.
PATY me dijo, después de un mes, que ya se había terminado su sampa y cuando podíamos reunirnos para preparar más.
MIGUEL me comento que ya está preparando su propia sampa en su casa y que lleva más de 10 días, y aunque es laborioso lo disfruta como si fuera un ritual.
JORGE (un amigo venezolano) no le dio tiempo de elaborar su sampa, salió de viaje, así que le regale un frasco con un poco de sampa, y al regresar quiere aprender a prepararla por el mismo.
SARA encontró casualmente una receta de 12 ingredientes y ahora elabora esa nueva receta también, los ingredientes extras son: arroz integral, avena y cebada.

ALGUNAS PERSONAS:
Algunas personas han sugerido intercambiar algunos de los ingredientes de la receta original, precisamente porque en algunos lugares es difícil conseguir el frijol rojo por ejemplo, o algún otro ingrediente.
En general, algunos opinan  que si debería venderse, más allá del aspecto de ritual y de alimento para sobrevivencia, ellos dicen que debemos ser prácticos y por lo menos hacer trueque entre amigos.
Las opiniones de la gente con la que hemos compartido este conocimiento de manera práctica, son muy diversas y yo lo único que puedo decir al respecto es que respeto sus puntos de vista, expuse algunos, quizá cuando ustedes se enfrenten a la tarea de elaborar su propia sampa, quieran ser estrictos y apegarse a la receta original o hacer sus variaciones por las razones que solo a cada uno le concierna, en eso consiste la libertad.

MI CONCLUSION
Actualmente me he dado a la tarea de hacer varias recetas de sampa, algunas pocas bolitas, las guardo, el resto las sigo consumiendo, dados los beneficios que yo misma he experimentado. Los tiempos que se aproximan podrían no ser tan fáciles, así que esta es una opción, no solo para sobrevivencia, sino para alimentarnos y dejar a un lado más fácilmente todo lo industrializado que nos intoxica, de muchas maneras.
Al principio, la sampa no te “llena” como alimento, porque estamos acostumbrados a ingerir mayor cantidad de alimento y de diferente calidad, así que podemos usarlo como complemento, cuando no estemos satisfechos o suplemento cuando no tenemos más que comer.
Las variaciones a la receta original que yo he preparado son las siguientes:
1
1-Frijoles rojos (alubias rojas secas)
2-Garbanzos
3-Lentejas
4-Maíz seco
5- Cacahuate (Maní Natural)
6- Trigo
7- Plátano verde deshidratado
8- Frijol de Soya
9- Miel pura
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 2
1-Frijol peruano                                 Frijol negro
2-Garbanzos                                      Garbanzo
3-Lentejas                                          Lentejas
4-Maíz seco                                       Maíz seco
5- Cacahuate                                     Cacahuate
6- Trigo                                              Trigo
7- Plátano  deshidratado                  Plátano deshidratado
8- Amaranto                                      Quinoa
9- Miel pura                                       Miel pura
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3
Una receta de 12 ingredientes
1.-Frijoles rojos
2.-Lentejas
3.-Garbanzos
4.-Maiz seco
5.-Amaranto
6.-Trigo
7.-Cacahuate
8.-Platano deshidratado
9.-Avena
10.-Arroz integral
11.-Cebada
12.- Miel pura

Por lo pronto tengo 4 tipos de sampa y todas me saben deliciosas y son nutritivas.
Quienes quieran probar, atrévanse a la aventura de preparar su sampa.