domingo, 27 de julio de 2014

El HÍGADO GRASO O ESTEATOSIS HEPÁTICA































El HÍGADO GRASO O ESTEATOSIS HEPÁTICA

Es una enfermedad metabólica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el hígado. Es una enfermedad que afecta más a las mujeres que a los hombres. Existe una forma de hígado graso que está relacionada con el consumo de alcohol ( hígado graso alcohólico) y otra forma que no está relacionada con el alcohol ( hígado graso no alcohólico) . Dentro de esta última variedad se ha de distinguir entre la que simplemente presenta las células hepáticas o hepatocitos con más grasa de lo normal ( esteatosis hepática ) y la que presenta las células inflamadas o dañadas con fibrosis ( Esteatohepatitis no alcohólica )
Causas del hígado graso
No se sabe cuáles son las causas reales de la enfermedad aunque hay una serie de factores que se cree que favorecen su aparición: obesidad, diabetes, colesterol y triglicéridos.
- Posibles causas que se apuntan son la influencia negativa de los radicales libres o la presencia de ciertas hormonas
( citokinas)
Dieta para el hígado graso.
El principal tratamiento de esta enfermedad es la dieta adecuada. Esta consiste fundamentalmente en la pérdida de peso, que es el factor principal que la produce. En la esteatosis hepática, controlar la ingestión de grasas es un elemento muy importante para evitar y remediarla.
En la esteatohepatitis no alcohólica, además del control del peso, resultaría adecuado el tratamiento estudiado de la cirrosis para prevenir o mejorar las fibrosis hepáticas que, lamentablemente, son responsables en algunos casos de la evolución de esta enfermedad en cirrosis o cáncer de hígado.
Además de la dieta, la medicina cuenta con medicamentos que pueden ser necesarios y útiles cuando ya hayan aparecido lesiones en el hígado.
Se debe abandonar por completo el consumo de alcohol .
REMEDIOS NATURALES PARA EL HÍGADO GRASO
El tamarindo (Tamarindus indica) El tamarindo tiene propiedades protectoras y descongestionantes del hígado. Conviene en trastornos biliares por su capacidad para favorecer el vaciamiento de la vesícula biliar, siendo una planta depurativa del hígado indicada para tratar el colesterol y el hígado graso. (tomar infusión de 30g. de hojas secas por litro de agua. Hasta 3 tazas diarias. Pulpa: tomar de 20 a 40g. de pulpa de tamarindo diluida en agua, hasta 3 tomas diarias. En caso de padecer cólicos biliares, el tamarindo está contraindicado.
Boldo (Peumus boldus) En la actualidad, el boldo es una de las plantas medicinales más empleadas en recetas herbolarias para tratar el hígado y la vesícula biliar.( Tomar de de 1,5 – 2,5g. de hojas secas en 200ml., tres veces al día. Los tratamientos de más de 4 semanas están contraindicados )
Níspero: ( Eriotrobya japonica.) En una investigación se observó que el níspero mejora la función hepática, ayuda a tratar el hígado graso y la fibrosis, siendo un alimento adecuado para personas con enfermedades del hígado, como la cirrosis, el hígado graso y la hepatitis.(Comer este fruto en abundancia)
Los complementos de vitamina E pueden ser interesantes para paliar los daños que la enfermedad pueda ocasionar en el hígado.
Remedios populares
1: Consumir lecitina de soja ya que ayuda a expulsar la bilis a través del hígado al hacerla más fluida y eficaz.
2: Lavar, pelar y picar dos rábanos negros y colocar en una licuadora. Añadir un vaso de agua. Licuar por unos instantes y luego colar. Tomar este jugo en días alternos (un día sí y otro no).
3: Verter dos cucharadas de cardo mariano en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza de esta infusión a diario.
4: Consumir, cada dos días, las hojas tiernas de cardo mariano y sin espinas en una ensalada.
5: Tomar una cucharada de mixtura de ruibarbo y soda la cual se adquiere en las farmacias botánicas.
6: Mezclar una cucharadita de diente de león y centaurea en una taza de agua. Hervir por 3 minutos, retirar del fuego y tapar. Tomar, bien caliente, una taza después de las comidas principales.
7: Consumir alcachofas en las ensaladas, por lo menos, tres veces por semana.
8: Mezclar 10 gramos de genciana, 10 gramos de menta, 10 de boldo, 10 de angélica,10 gramos de cardo mariano y luego dejar en reposo durante toda la noche en un litro de agua que esté hirviendo. Tomar al día siguiente, en ayunas, una cucharada del líquido obtenido diluida en medio vaso de agua. Guardar en la refrigeradora y tomar este remedio todos los días hasta que se consuma en su totalidad.
9: Lavar y picar 1 kg de raíz de achicoria tierna. Luego, pasar por la licuadora, colocar el zumo en una cacerola y adicionar 500 g. de azúcar granulado. Hervir hasta que el zumo adquiera la consistencia parecida al jarabe. Conservar en una botella de cierre hermético. Tomar una cucharadita tres veces diarias hasta que se mejore.
10: Hervir 1 cucharada de ortiga y otra de llantén en 1 taza de agua por 5 minutos. Retirar del fuego, dejar refrescar y colar. Tomar 1 taza después de cada comida.
11: Preparar una mezcla a partes iguales de menta poleo, manzanilla, cardo mariano, caléndula y boldo y extraer 1 cucharada la cual se verterá en una taza que esté hirviendo. Tomar 1 taza antes de cada comida siendo la primera por la mañana, en ayunas.
12: Tomar a diario un vaso de linaza con anís.
Recomendaciones
Toda persona que sospecha que tiene hígado graso debe acudir a un especialista para que le confirme, mediante pruebas, si efectivamente lo padece. Si se determina que el hígado graso es consecuencia de una dieta incorrecta, es importante cambiar los hábitos alimenticios. En este caso, se recomienda:
Evitar el consumo de azúcar (principalmente provenientes de pasteles, galletas, etc., fabricados industrialmente).
Evitar la ingesta de bebidas alcohólicas.
Evitar la ingesta de productos lácteos.
Evitar la ingesta de origen animal. Sin embargo, éstas proteínas sustituirlas es mediante el consumo de proteínas de origen vegetal (soja, quinoa, entre otros).
No abusar de los hidratos de carbono de absorción rápida (pan y arroces no integrales).
Consumir más fibra en la dieta, ya que facilita la eliminación del exceso de grasa y azúcares (cereales integrales).
Usar técnicas de cocción que permitan eliminar el exceso de grasa como cocinar al horno, al vapor, hervidas o a la plancha. Se debe evitar los fritos y los guisos elaborados con ingredientes ricos en grasa saturada.
Realizar ejercicio regularmente como caminar durante 30 minutos al día.
Es importante tomar acciones si se sufre de hígado graso, ya que, de lo contrario, se puede desarrollar una fibrosis hepática (un endurecimiento del órgano) y otros desórdenes internos e incluso existe un alto riesgo de padecer de problemas cardiovasculares.